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En Antioquía fue donde, por primera vez, los discípulos recibieron el nombre de "cristianos" (Hechos 11, 26)

Reunión del Santo Sínodo

sinodoEl Santo Sínodo de Antioquia celebró su 46ª reunión ordinaria en Saydnaya (Siria) entre los días 17 – 20 de agosto 2010, presidida por Su Beatitud el Patriarca Ignacio IV, con la participación de los metropolitanos de todas las diócesis del patriarcado.

En primer lugar, el Santo Sínodo fue informado detalladamente por el Presidente de la Universidad de Balamand sobre la evolución de la Universidad y los proyectos realizados y en desarrollo. Seguido a esto el decano del Instituto de Teología San Juan Damasceno presentó un informe sobre los aspectos académicos, de vida espiritual y administrativa de Instituto, el nuevo plan de estudios, el desarrollo de los programas de la maestría y el grado de estudios religiosos. Los miembros del Sínodo confirmaron la necesidad de enlazar el conocimiento de la teología y la experiencia pastoral para que el sacerdote lleve la imagen del Pastor, Cristo, en el mundo. Decidieron conformar un nuevo comité que asista a S.B. el Patriarca en el seguimiento de los asuntos del Instituto.

Gran parte del trabajo del Santo Sínodo fue dedicado a cuestiones pastorales. De hecho, el Santo Sínodo aprobó la “guía del clero” elaborada por Monseñor George (Khoder), Metropolita de Monte Líbano, como guía “pastoral” para el sacerdote en vista de la realización de su ministerio pastoral y sacramental. La guía incluye artículos que tratan la realidad particular pastoral experimentada por los sacerdotes de hoy.

El Santo Sínodo estudió el lugar de la actividad juvenil en el seno del Patriarcado, y todos fueron unánimes sobre la necesidad de clarificar el rol del clero y del laico en lo que concierne los carismas del Espíritu Santo en ellos, en cuanto a las necesidades de la unidad y de la paz en la Iglesia. Esta relación se edifica sobre la paternidad del obispo y de aquellos que lo asisten, por un lado, y sobre la filiación de los fieles, por otro lado, en el seno de la misma Iglesia. En esta perspectiva, el Sínodo ha confiado a Su Beatitud la conformación de un comité que él presidirá a fin de organizar el trabajo pastoral y educativo. El Santo Sínodo expresó su confianza en el renacimiento de la vida espiritual, subrayando que la catequesis es responsabilidad del obispo, quien tiene el deber de convocar a aquellos a quienes cree tienen la capacidad de ayudar en esto.

A nivel de las diócesis de la diáspora, Monseñor Philip (Saliba), Arzobispo de EEUU y Canadá, presentó un informe sobre los diversos aspectos de la vida de la diócesis, poniendo énfasis en la pastoral y la misión, y el crecimiento de la diócesis en distintas áreas. Y a la luz del estudio histórico sobre el lugar del obispo en la Iglesia Ortodoxa, elaborado por Monseñor Basilio, Metropolita de Akkar, los miembros del Sínodo afirmaron que los obispos de la Diócesis de América del Norte son obispos auxiliares de la diócesis, a quienes se le había confiado el pastoreo de sus respectivas diócesis, teniendo al Metropolita como referente, quien ejerce la jurisdicción general sobre toda la diócesis.

El Sínodo también escuchó informes sobre la labor pastoral en las diócesis de Europa occidental y central, México y Argentina, y elogió el trabajo realizado en estas diócesis, pidiendo a sus pastores seguir su misión para lo que es el bien de la Iglesia y su desarrollo. A continuación, teniendo en cuenta la expansión del trabajo dentro de la Diócesis de Europa Occidental y Central a Escandinavia, el Santo Sínodo decidió cambiar el nombre de la diócesis de modo que ahora se llama la “Diócesis de Europa”.

Por otra parte, a nivel de las comisiones sinodales, los miembros del Sínodo escucharon el informe sobre las reuniones realizadas en Chambésy (Ginebra), en junio 2009, en vista la preparación del santo y gran concilio pan-ortodoxo, así como informes sobre las asambleas episcopales celebradas en los países ortodoxos de la diáspora, especialmente en América del Norte, América Central y América del Sur, y Europa. Así, elevaron sus oraciones para que este trabajo ortodoxo conjunto de fruto para la gloria del Señor Jesús y el bien de la Iglesia.

A continuación, los miembros del Sínodo estudiaron la cuestión del diálogo teológico oficial ortodoxo-católico y reafirmaron el deseo de la Iglesia Ortodoxa de Antioquia y sus esfuerzos por lograr el mayor acercamiento posible entre las dos Iglesias, específicamente en términos del testimonio diario y el servicio de los pobres, y designaron los nuevos delegados para la comisión de diálogo.

Por último, estudiaron el informe de la comisión de comunicación e información, presentado por Monseñor Pablo, Metropolita de Alepo, sobre el proyecto de organización de la comunicación de la Iglesia Ortodoxa de Antioquia.

Al concluir sus trabajos, los miembros del Santo Sínodo reafirmaron que los pastores de la Iglesia son, por sobre todo, pastores del pueblo de Dios que enfrenta estos días muchas dificultades en circunstancias difíciles; pastores que siguen vigilando, como parte primordial de su preocupación paternal, a llevar a los fieles sedientos de la palabra divina. En fin, elevaron la súplica para que Dios bendiga al buen rebaño que Él les ha confiado, y que le de las gracias y bendiciones.

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