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En Antioquía fue donde, por primera vez, los discípulos recibieron el nombre de "cristianos" (Hechos 11, 26)

Boletín del 11/12/2011

2o. domingo antes de Navidad

Elogiemos a Adán, Abel, Set y Enós, Henoc y Noé,
Abraham, Isaac y Jacob; Moisés, Job y Aarón;
Eleazar, Jesé, Baruc, Sansón, Jafté, David y Salomón.  

Himnos de la Liturgia

 Tropario de Resurrección

Tono 1

audioCuando la piedra fue sellada por los judíos
 y tu purísimo Cuerpo fue custodiado por los guardias,
resucitaste al tercer día, oh Salvador, concediendo al mundo la vida.
Por lo tanto, los poderes celestiales clamaron a Ti, oh Dador de Vida:
Gloria a tu Resurrección, oh Cristo, gloria a tu Reino, 
gloria a tu plan de salvación, oh único Amante de la humanidad.

Tropario del Domingo

Tono 2

Elogiaste la fe de los antiguos padres, cuando,
por ellos, llamaste a la asamblea de los gentiles;
los santos se enorgullecen con la gloria,
pues de su simiente se maduró un fruto honorable:
la que te dio a luz sin simiente. Por sus intercesiones,
oh Cristo Dios, salva nuestras almas.

Condaquio de Navidad

Tono 3

audioHoy la Virgen viene a dar a luz inefablemente,
en humilde gruta, al sempiterno Verbo.
Gózate, oh universo, al escucharlo;
alaba, con las potestades y pastores,
a quien por voluntad se revela, al nuevo niño, al eterno Dios.

Lecturas bíblicas

Carta del Apostól San Pablo a los Colosenses (3: 4-11)

Hermanos: Cuando aparezca Cristo, vida suya, entonces también ustedes aparecerán gloriosos con Él.

Por tanto, mortifiquen sus miembros terrenales: fornicación, impureza, pasiones, malos deseos y la codicia, que es idolatría, cosas que atraen la cólera de Dios sobre los hijos de la desobediencia, y que también ustedes practicaron en otro tiempo, cuando vivían en ellas. Mas ahora, desechen también ustedes todo esto: cólera, ira, maldad, maledicencia y palabras groseras, lejos de su boca.

No se mientan unos a otros, ustedes que se han despojado del hombre viejo con sus obras y se han revestido del hombre nuevo que se va renovando hacia el conocimiento, según la imagen de su Creador, donde no hay griego y judío, circuncisión e incircuncisión, bárbaro, escita, esclavo, libre, sino que Cristo es todo y en todos.

Evangelio según San Lucas (14: 16 -24)

Dijo el Señor esta parábola: «Un hombre dio una gran cena y convidó a muchos; a la hora de la cena envió a su siervo a decir a los invitados: “Vengan, que ya está todo preparado.” Pero todos a una empezaron a excusarse. El primero le dijo: “He comprado un campo y tengo que ir a verlo; te ruego me dispenses.” Y otro dijo: “He comprado cinco yuntas de bueyes y voy a probarlos; te ruego me dispenses.” Otro dijo: “Me he casado, y por eso no puedo ir.” Regresó el siervo y se lo contó a su señor. Entonces, airado el dueño de la casa, dijo a su siervo: “Sal en seguida a las plazas y calles de la ciudad, y haz entrar aquí a los pobres y lisiados, a los ciegos y cojos.” Dijo el siervo: “Señor, se ha hecho lo que mandaste, y todavía hay sitios.” Dijo el Señor al siervo: “Sal a los caminos y cercas, y obliga a entrar hasta que se llene mi casa. Porque les digo que ninguno de aquellos invitados probará mi cena.”»

Mensaje Pastoral

¡Sed o tibieza! ¡Excusas o motivos!

La comida, además de su función de satisfacer la necesidad del cuerpo, es un gesto de generosidad y de amor, de gratitud y alegría por la presencia del invitado o por el regreso de alguien que estaba de viaje (el hijo pródigo). Los paganos ofrecían banquetes místicos en señal de agradecimiento y respeto a sus dioses. Los judíos celebraban la cena pascual en la que confirmaban su Alianza con Dios recordando todo lo que había hecho con sus padres para salvarlos.

Tomando en cuenta todos estos sentidos, uno de los que acompañaban a Jesús exclamó: «¡Dichoso el que pueda comer en el Reino de los cielos!» Y Jesús le respondió con la parábola que hemos escuchado el día de hoy.

El Reino de los cielos es como una cena. Los invitados de privilegio se disculparon. Otros marginados y miserables entraron, también unos extranjeros fueron introducidos en la alegría del banquete.

Al contemplar la parábola, es probable que vengan a nuestra mente dos interrogaciones:

¿Por qué el anfitrión de la parábola no aceptó las excusas de los primeros invitados si son lógicas? Quizás la postura de Jesús nos sorprenda y escandalice, porque la mayoría de las veces nosotros tenemos pretextos parecidos: que el negocio, que la familia, que el campo, etc. Por ventura, ¿Cristo no quiere que trabajemos, o le satisface que descuidemos nuestros matrimonios y familias?

Y la segunda pregunta es que, ¿acaso el ser pobre o marginado es suficiente para convertirse en el dichoso que «puede comer en el Reino de los cielos»?

La respuesta a ambas preguntas, nos la proporciona la misma naturaleza de la comida. El hombre no se alimenta cuando le da tiempo, o cuando su familia u ocupaciones le permiten, sino que en medio de todas estas responsabilidades, el comer es una acción automática, una necesidad indispensable. El que tiene hambre es el que conoce la prioridad del alimento. «Mi alma ha tenido sed de Ti. ¡Cuántas veces también mi carne!», exclama el rey David a su Dios (Sal 62:1).

No son los pretextos los que apartan a los privilegiados del Banquete del Reino, sino la tibieza en su relación con Dios. Y jamás la miseria, en sí misma, introducirá a los menesterosos en «el gozo de su Señor», si no se genera en su alma «sed del Dios viviente» (Sal 41: 3).

Estando en las puertas de Navidad, la Iglesia lee esta parábola. Cristo, el nacido de la Virgen es Emmanuel, que traducido significa: «Dios con nosotros» (Mt 2:23). Entonces el Banquete del Reino celestial está puesto ya; el anhelo hacia Dios o la tibieza en buscarlo determinarán si las circunstancias de la vida son pretextos de nuestra ausencia o motivos para, en medio de ellas, alimentarnos de su Presencia. Amén.

NAVIDAD

Nacimiento virginal

El decir que José “No la conoció (a María) hasta que dio a luz a su hijo”, no indica que la conoció después del parto. La palabra hasta, en sí, señala lo que sucedió durante todo el tiempo anterior al parto, pero no dice nada respecto al posterior. Es como cuando uno dice: “Estuve en la casa en la mañana”, pues esto no quiere decir que en la tarde estuvo fuera. Leamos este ejemplo del libro de Génesis: en la historia del diluvio, Noé despidió un cuervo para examinar si la tierra había secado; el relato dice: “El cuervo no volvió hasta que se secó la tierra” (Gén. 8:7). Pero sabiendo que el cuervo nunca regresó, entendemos que la palabra hasta procuraba mostrar el abandono del cuervo antes de que la tierra se secase, sin importar lo acaecido después. Lo mismo sucede con san Mateo cuando dice que José “No la conoció hasta que dio a luz a su hijo”, pues lo que le importaba es enfatizar el nacimiento virginal, o sea, que lo concebido enla Virgen es del Espíritu Santo, sin decir nada de lo que después pasó o no con María y José.

Quizás alguien se pregunta: “¿Por qué san Mateo no atestiguó la virginidad de María también después del parto? 

El centro de atención del Evangelista era el Mesías, en quien se han realizado las profecías del Antiguo Testamento; su narración sobre el Nacimiento no busca describir la devoción de la Iglesia hacia la Virgen María, sino el acontecimiento salvífico de la Encarnación. Pero la Iglesia, desde sus primicias, ha sostenido que María permaneció Virgen antes, durante y después del parto, como parte de la auténtica devoción hacia la Madre de Dios. No es ni razonable ni recto pensar en que las entrañas que Dios ha consagrado con su presencia fueron dispuestas a otra preocupación; ella se quedó siempre al lado de su hijo “guardando todo en su corazón.” Permaneció siempre Virgen, “Betulah”, palabra hebrea que significa “morada de Dios”, de Dios y nada más de Él.

San Espiridión Milagroso

12 de diciembre

Nuestro santo padre Espiridión vivió en Chipre, en el Siglo IV. Era un pastor humilde y sencillo, que cuidaba su rebaño de ovejas. Su hospitalidad era digna de comparación con la del Patriarca Abraham; pues recibía al que le visitaba como si el mismísimo Cristo lo hubiera visitado. Nadie salía de su casa sin haber sido reconfortado.

Después de la muerte de su esposa, Espiridión decidió dedicar toda su vida al amor de Dios, y su espíritu, día con día, brillaba más con las virtudes. Cuando el arzobispo de Trimito falleció, el pueblo llevó a Espiridión con el Patriarca pidiendo que lo ordenara, así que se convirtió en pastor espiritual de la grey del Señor, pero esto no le privó lo sencillo y humilde que era.

Una noche los ladrones entraron a su casa, para robarle las ovejas, pero una fuerza muy grande los detuvo; y cuando el santo los descubrió los delincuentes confesaron apenados, entonces él decidió dejarlos en libertad y regalarles dos ovejas como recompensa por lo que habían sufrido la noche anterior.

Por sus oraciones, el obispo Espiridión curaba a los enfermos y revelaba lo oculto. Cuando la isla de Chipre sufrió la sequía, las plegarias del Santo abrieron los cielos como Elías antiguamente.

Al final de una larga vida dirigida por el Espíritu Santo, san Espiridión murió el 12 de diciembre de 348, en Chipre a la edad de 78 años. En el siglo séptimo, fue llevado a Constantinopla para protegerlo de la invasión árabe. Cuando Constantinopla cayó en manos de los turcos, las reliquias de nuestro Santo fueron llevadas a Corfú (1456), donde hasta la fecha su cuerpo se conserva incorrupto, que es fuente de curaciones y milagros. Por sus intercesiones, Señor Jesucristo, Dios nuestro, ten piedad de nosotros y sálvanos.

NOTICIAS

Visita pastoral de S.E Arzobispo Antonio a Mérida-Yucatán

Como es de costumbre cada año en temporada navideña, S.E. nuestro Señor Arzobispo Antonio visitó Mérida para celebrar la Tradicional Posada con la comunidad de Yucatán. De camino, Su Eminencia acompañando por su secretario, el Rev. Archimandrita Fadi Rabbat, y el diputado federal Lic. Ricardo Urzúa visitó la ciudad de Puebla, en donde, después de … [más]

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